Interior del Monasterio

El Monasterio

Siglos de oración, silencio y entrega en el corazón de la Sierra de Ronda.


Monasterio del Santísimo Sacramento

La fundación del monasterio de Madres Carmelitas de Cañete la Real fue impulsada por el Dr. D. Melchor de Rojas y Saavedra, rector de la Universidad de Osuna, quien dejó dispuesto en 1645 que se erigiera un convento de estricta observancia bajo el título del Santísimo Sacramento.

Sus albaceas solicitaron religiosas del Carmelo observante de Villalba del Alcor (Huelva), y la fundación se organizó con las licencias eclesiásticas correspondientes. Participaron también religiosos carmelitas enviados para atender a la comunidad naciente.

La toma de posesión del convento tuvo lugar el domingo 10 de diciembre de 1662, con la colocación del Santísimo Sacramento y una celebración solemne para todo el pueblo. Desde entonces, la comunidad ha mantenido viva una tradición de vida contemplativa, oración y servicio eclesial.

Las crónicas antiguas describen este monasterio como un "jardín escondido" en el corazón de Cañete la Real. Aun pasando por periodos difíciles, la comunidad ha perseverado y sigue siendo un signo de fe para la comarca.

Entrada al Monasterio

La Higuera del Patio

Un signo de la providencia divina que ha acompañado a la comunidad en sus momentos más difíciles.

La tradición del monasterio cuenta que, en tiempos de escasez vocacional, la comunidad imploró con lágrimas a la Virgen del Carmen. Entonces recibieron esta promesa: mientras la higuera del patio existiera, no se cerraría el convento.

Años después, durante la persecución religiosa de la guerra civil, las monjas salieron de la clausura y la higuera se secó. Al poco tiempo comenzaron a verse brotes, y los vecinos repetían: "¡La higuera está brotando, las monjas volverán!". Así sucedió tras su regreso.

También se conserva otra tradición del siglo XVIII: cuando solo quedaban dos monjas, se consultó a fray Diego de Cádiz, quien animó a permanecer en la casa porque serían "las columnas" que sostendrían el convento. Hoy la higuera sigue frondosa como signo de fidelidad y esperanza.

"Dígale a las monjas que no salgan del convento, pues ellas serán las columnas que lo sustenten." — Fray Diego de Cádiz
La Higuera del Monasterio

Espacios de Silencio

Imágenes de los rincones donde nuestra comunidad vive su jornada de oración y trabajo.